El fervor de los clásicos de navidad
La navidad, representada
en la pantalla del cine, parecería funcionar en el imaginario colectivo como
una fecha que convoca a las películas que realzan el espíritu festivo, la armonía
familiar y la generosidad. Son películas
que pese a haber visto una y mil veces
en pantalla y de pecar de simplistas e incluso sentimentales, el público las
demanda. Son films puramente emotivos y en gran medida idealistas. Curiosamente no se encuentra en su argumento una mención al origen de este festejo.
¿Qué hace que
estas películas tengan tanta popularidad? Posiblemente que estos films recurran
a la estructura del melodrama, es decir, una acción dramática, que exagera
aspectos sentimentales, o lacrimógenos con el fin de provocar emoción en el
público. Y claro que lo logran,
consagrándose muchas veces como clásicos.
¿Quién no
recuerda con apego Home Alone (Mi pobre Angelito) cuando la madre del pequeño niño de las mil travesuras, luego de
quedar distanciados en países distintos, logra reencontrarse con su hijo para
pasar con él la noche buena? O Jingle all
the way (Un Padre en apuros), que cuenta las maniobras que debe hacer un
padre para lograr complacer a su hijo con su regalo deseado. Incluso las
aventuras del clásico cine norteamericano It´s
a Wonderful life! (¡Qué bello es vivir!).
Además de ser una
fecha que nos llama al ritual de decorar árboles, preparar la cena, y recibir
regalos, la navidad tiene sus raíces en el cristianismo. Sin embargo, en este
tipo de films (o en su mayoría) no hay rastros de su origen. Muchos de las
películas que se estrenan, o que son comúnmente transmitidos por cable, no
intentan transmitir el significado de la navidad, sino que, lo que vemos
representados en la pantalla grande son ciertos valores culturales que se
enaltecen: amistad, amor, generosidad, unión.
Los valores
laicos que se exaltan son una construcción convencional e ingenua de un modelo
de sociedad ideal. La propuesta de estos films no es sino exaltar las emociones y sorprendernos
con esa magia espirituosa, sin dejar lugar a cuestionar motivaciones sociales y
de índole moral.
Poco encontraremos
de la causa de estas celebraciones en los films, sobre todo Hollywoodenses. La
sociedad y en consecuencia el cine, como espacio privilegiado donde se
depositan las representaciones de lo que una época es, encuentra en estas fecha
un espacio de celebración y emotividad que transciende cualquier significación
original. Seguramente eso explique su triunfo y recordación en la cultura
popular.