martes, 26 de noviembre de 2013

Séptimo




A Séptimo grado


Comúnmente, se asocia a Ricardo Darin, a un standard de calidad asegurado. Y no es para menos, en el imaginario colectivo, el protagonista de Séptimo es sinónimo de talento cinematográfico. Podríamos disentir, abnegando que si bien su actuación es tan lúcida como siempre, en el film, una sumatoria de situaciones no es hacen más restar.
Realizada bajo co-producción Argentino-Española, y con un guión y dirección de Patxi Amezcua, este film es un thriller que se las ve complicado para sostener el suspenso que le concierne al género durante los 88 minutos de su duración.

Sebastián (Ricardo Darin), es un padre porteño que comparte con sus dos hijos un juego al salir de su casa. Mientras él baja por el ascensor, los niños lo hacen por la escalera. La travesura se convierte en pesadilla cuando un día, sus hijos desaparecen dentro del edificio. A partir de ese episodio, comienza una búsqueda desesperada por parte del protagonista y su esposa (Belén Rueda).

Séptimo, sumerge al espectador en un recorrido por pistas falsas que agotan más que mantenerlo atento. Por otro lado,  la construcción de los personajes de los niños carece de verosimilitud, ya que el vínculo de los niños con el padre carece de naturalidad. Esto, sumado a los giros no justificados del film, y su endeble resolución parecerían demostrar que no se lo aprovecho a Darin como podría haberse logrado.

Por su parte, la captura de la Buenos Aires alborotada le da dinamismo al film al jugar con los ruidos de la ciudad y distraer al espectador ante la monotonía de la búsqueda. Aunque la mirada extranjera le podría haber aportado una perspectiva distinta de la ciudad y otorgarle un sello diferente.

Es meritorio descatar las actuaciones de Osvaldo Santoro, Luis Ziembrowski, y Jorge D´Elia. Probablemente, eso acentúe que al levantarse de la butaca, a uno le queda un sabor amargo, al tratarse de tal elenco.

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